¿Cómo podar árboles correctamente? Tipos de poda

La poda de árboles es una labor clave en arboricultura para mantener ejemplares sanos y bien estructurados. Realizarla en el momento adecuado y con la técnica correcta es determinante para evitar daños, plagas o roturas innecesarias. En este artículo te explicamos cómo podar un árbol correctamente, en qué época conviene hacerlo y qué herramientas son las más adecuadas para llevar a cabo una poda correcta.

Nota importante: Antes de cualquier intervención de poda de arbolado, se aconseja consultar la normativa vigente sobre arbolado urbano en su Ayuntamiento, ya que en muchas localidades como Madrid capital es obligatorio presentar una comunicación previa para poder actuar legalmente.

Legal

Qué es la poda y para qué sirve

La poda de árboles es la intervención planificada sobre ramas y brotes con el objetivo de mejorar la estructura, la seguridad y el vigor del árbol, diferenciándose claramente de un simple “corte” indiscriminado de madera. Mientras cortar un árbol supone eliminarlo total o casi totalmente, podar significa regular su crecimiento, luminosidad y producción manteniendo su función ornamental o productiva.

En arboricultura moderna se considera una poda correcta aquella que respeta la biología del árbol, minimiza el tamaño y número de heridas y conserva la mayor cantidad de copa funcional posible. Una mala práctica, como desmochar o eliminar grandes secciones de copa sin criterio, suele derivar en chupones (rebrotes muy vigorosos pero débiles) y mayor riesgo de fallos estructurales.

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Cuándo se podan los árboles: mejor época

Mejor época para podar árboles

En términos generales, la poda de la mayoría de los árboles se realiza durante la parada vegetativa, que suele producirse entre noviembre y febrero (desde 1 de noviembre al 28 de febrero). Este periodo, que abarca los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, permite trabajar con el árbol en reposo, con menos estrés fisiológico y con una mejor respuesta de cicatrización una vez se inicia la primavera. Además, las estructuras del árbol son más visibles y resulta más sencillo identificar ramas secas, mal orientadas o potencialmente peligrosas.

La poda de los árboles frutales se realiza principalmente durante su periodo de reposo, habitualmente entre febreo y marzo, cuando la actividad interna es mínima y los cortes cicatrizan con rapidez al acercarse la primavera. Además, pequeñas podas de mantenimiento o “poda en verde” pueden efectuarse en verano (finales de junio, julio y agosto) para regular vigor, favorecer la entrada de luz y mejorar la calidad de la fructificación.

Tabla orientativa de época de poda

Tipo de árbolÉpoca de podaObservaciones
Árboles de hoja caducaFinal de invierno – inicio de primaveraPoda durante reposo vegetativo; evitar heladas fuertes. Mantenimiento ligero posible en otras épocas según clima.
Árboles perennes / mediterráneosFinal de invierno o finales de veranoEvitar calor extremo y periodos de estrés hídrico. Cortes prudentes por su mayor sensibilidad fisiológica.
Frutales de pepita (manzano, peral…)Fin del reposo invernal, antes del broteFavorecer estructura y producción; se permiten pequeños retoques en verano para equilibrar vigor.
Frutales de hueso (ciruelo, melocotonero, albaricoquero…)Final del invierno – inicio de primavera, evitando heladasReaccionan con mayor sensibilidad; podas algo más ligeras para prevenir enfermedades en madera joven.
Frutales tropicales (aguacate, mango…)Tras la cosecha, en periodos secos y suavesÉpoca variable según especie y zona climática. Evitar humedad excesiva para reducir riesgo de hongos.
Estos plazos son indicativos; cada proyecto requiere valoración in situ por un técnico especializado antes de decidir cuándo podar.

En el siguiente artículo se detalla la época de poda recomendada en función de la especie de cada árbol: 👉 CALENDARIO DE PODA 👈

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Cómo saber si un árbol necesita poda

Cada poda modifica el desarrollo del árbol y, por ello, no debe retirarse ninguna rama sin una razón fundamentada. La intervención suele justificarse cuando se busca mejorar la estructura, retirar madera muerta o reducir riesgos, y en ocasiones también para favorecer la entrada de luz y ventilación en la copa o en el espacio inferior. En árboles maduros, estas actuaciones suelen ser preventivas o correctivas, no rutinarias.

Motivos habituales para considerar una poda:

  • Ramas secas, enfermas o con presencia de hongos y pudriciones visibles.
  • Cruces de ramas que se rozan, ramas que crecen hacia dentro o en ángulos muy cerrados.
  • Interferencias con fachadas, tejados, cableado, tráfico o paso peatonal.
  • Presencia de chupones vigorosos tras podas drásticas anteriores.
  • Correcciones estructurales para mejorar la forma, eliminar cruces o aliviar tensiones internas.
  • Aumento de la luz y aireación en la copa o en el área situada por debajo del árbol.
  • Reducción de riesgos en ejemplares maduros con ramas pesadas, mal orientadas o con inserciones débiles.

Un aclarado innecesario no mejora la salud del árbol, ya que el follaje es su principal fuente de energía; eliminarlo en exceso reduce su crecimiento y sus reservas. Las podas intensas pueden debilitar gravemente al ejemplar y deben evitarse salvo en casos plenamente justificados. Una poda bien planificada, respetando la biología del árbol, permite mantener su estabilidad, vitalidad y valor estético dentro del paisaje.

Cuándo podar: mañana, tarde, lluvia y calor

Las podas se suelen planificar en horas de menor estrés para el árbol, evitando el calor extremo del mediodía en climas cálidos. Trabajar a primera hora o última hora de la tarde reduce la desecación de las heridas y mejora la comodidad y seguridad del operario.

No es recomendable podar con lluvia, ya que la madera se vuelve resbaladiza, aumenta el riesgo de accidentes y las superficies de corte permanecen húmedas, algo favorable para hongos y bacterias. En días de heladas intensas también conviene posponer la intervención, especialmente en especies sensibles.

¿Cuándo está prohibido podar los árboles? 🚫

De forma general, la poda no debería realizarse durante la época de cría de las aves ni en fases de máxima actividad vegetativa, porque cualquier intervención que destruya nidos, huevos o pollos, o que simplemente los moleste, entra en conflicto con la normativa de conservación de fauna silvestre, basada en la Directiva europea 2009/147/CE de Aves, que obliga a proteger a las aves, sus nidos y sus lugares de reproducción. Por eso, muchas administraciones fijan como periodo especialmente sensible la franja aproximada de primavera‑verano, en la que las podas intensas en parques, jardines y arbolado urbano pueden considerarse contrarias a derecho si afectan a nidos activos, llegando incluso a ser sancionables cuando se acredita destrucción o alteración de lugares de nidificación sin evaluación previa ni autorización específica.

Tipos de poda de árboles

Existen diversos tipos de poda, cada uno con un propósito específico. La elección del tipo de poda depende de la edad del árbol, su estado y el objetivo deseado (formativo, sanitario, estético, productivo, etc.). A continuación, se detallan los principales tipos de poda de árboles:

1. Poda de formación

Poda de Formación

La poda de formación se realiza en los primeros años de vida del árbol con el objetivo de dirigir su crecimiento y establecer una estructura fuerte y equilibrada. Se eliminan las ramas que compiten con el tallo principal o que crecen mal orientadas, favoreciendo un tronco dominante y ramas primarias bien distribuidas. Esta poda temprana previene tener que hacer cortes mayores en el futuro y permite obtener la forma deseada del árbol desde joven. Por ejemplo, se define la altura de la primera rama principal (cruz) y se elimina gradualmente el ramaje bajo (refaldado) para árboles de alineación viaria. La poda de formación sienta las bases para un árbol saludable y seguro en su etapa adulta.

2. Poda estructural

La poda estructural es una intervención técnica enfocada en la biomecánica y estabilidad del árbol, aplicable tanto en ejemplares jóvenes como maduros. Su objetivo principal no es estético ni de producción, sino corregir defectos físicos graves, como ramas codominantes («horquillas en V» con corteza incluida), uniones débiles o ramas excesivamente gruesas en competencia con el líder que podrían provocar roturas o fallos estructurales en el futuro.

A diferencia de otras podas, esta técnica busca establecer un único tronco dominante y una distribución equilibrada de las ramas sin alterar la altura general ni la silueta natural del árbol. Se basa en una evaluación previa rigurosa para realizar cortes selectivos

Poda estructural
Poda estructural de árboles jóvenes y maduros.

3. Poda de saneamiento o limpieza

También llamada poda de saneamiento, se realiza en árboles adultos para mantener su salud. Consiste en la eliminación selectiva de ramas secas, enfermas, rotas o débiles y de brotes no deseados (chupones). El objetivo es sanear la copa y evitar acumulación de madera muerta que pueda atraer plagas o caer inesperadamente. Esta es una de las podas más frecuentes y necesarias; suele practicarse de forma periódica para conservar el árbol en buen estado. Siempre que se efectúa cualquier otro tipo de poda, se aprovecha para llevar a cabo también la limpieza básica de ramas muertas o dañadas.

Poda de Limpieza y Poda de Aclareo

4. Poda de aclareo o aclarado de copa

La poda de aclareo consiste en reducir la densidad de la copa mediante la eliminación de ramas selectivas en el interior del follaje. Se quitan ramas enteras o partes de estas para lograr varios objetivos: aumentar la penetración de luz y aire en el interior de la copa, disminuir el peso sobre las ramas principales y reducir la resistencia al viento. El resultado es una copa más ligera y transparente, que permite que el sol alcance las ramas inferiores y el suelo debajo del árbol. Esto favorece un microclima más seco (menos propicio a hongos) y puede incentivar brotes interiores más equilibrados. La poda de aclarado es útil en árboles adultos muy frondosos donde la espesura excesiva esté afectando su salud o estabilidad.

5. Poda de seguridad

Poda de arbolado

La poda de seguridad se enfoca en eliminar ramas que suponen un riesgo. Incluye cortar ramas partidas, inclinadas o con peligro de caída, así como las que invaden fachadas, cableados, caminos o señales de tráfico. El fin es prevenir accidentes y garantizar que el árbol no cause daños a su alrededor. Este tipo de poda se realiza puntualmente cuando se detecta una situación de riesgo (por ejemplo, tras una tormenta que haya dañado ramas) o periódicamente en entornos urbanos para mantener el despeje. La poda de seguridad debe hacerse con criterio, retirando la rama problemática por completo o recortándola hasta un punto seguro (idealmente hasta una ramificación lateral robusta). Si el árbol está bien cuidado, la necesidad de podas de seguridad será menor.

6. Adelgazamiento de la copa

Poda de adelgazamiento de la copa
En el adelgazamiento de la copa, las ramas marcadas en azul representan las que deben conservarse, mientras que las indicadas en rojo son las que deben eliminarse durante la operación de poda.

El adelgazamiento de la copa, especialmente en especies de madera dura, consiste en retirar de forma selectiva determinadas ramas con el objetivo de favorecer la entrada de luz y la ventilación interna del árbol. Esta técnica busca mantener o potenciar la arquitectura natural de la estructura arbórea.

7. Poda de reducción de copa

Cuando un árbol ha superado el tamaño deseado o sus ramas interfieren con estructuras cercanas, se recurre a la poda de reducción. Consiste en disminuir el tamaño de la copa en altura y/o anchura, recortando las ramas exteriores de forma controlada. Dentro de esta técnica se distinguen dos modalidades:

Reducción lateral de copa

La reducción lateral tiene como finalidad eliminar conflictos con fachadas, cables, ventanas u otras estructuras que no pueden retirarse, además de mejorar la estabilidad del árbol corrigiendo copas demasiado pesadas o ramas desestabilizadas. Esta intervención actúa únicamente sobre las partes laterales o inferiores de la copa, sin modificar la altura del árbol. Dado que suele producir rebrote de respuesta, es habitual que tenga que repetirse periódicamente para mantener el equilibrio estructural. Debe evitarse realizar elevaciones excesivas de la copa, ya que pueden aumentar el centro de gravedad y comprometer la estabilidad del ejemplar.

Reducción apical de copa (superior)

La reducción apical afecta a la parte superior de la copa y es menos frecuente, pues implica cambios significativos en la arquitectura y fisiología del árbol. Este tipo de reducción solo debería considerarse cuando exista una necesidad real de estabilización mecánica o cuando el árbol esté iniciando una regresión natural de la copa. Su objetivo no es reducir permanentemente el tamaño del árbol, sino mantenerlo dentro de una altura gestionable mediante intervenciones repetitivas.

Nunca se debe desmochar la copa indiscriminadamente, ya que eso genera brotes débiles y pudriciones. Una recomendación general es no reducir más del 25% de la masa de la copa en una sola poda, para no estresar en exceso al árbol.

Atencion

8. Elevación de copa

Poda de elevacion de la copa
En la elevación de la copa, las ramas sombreadas en azul son las que deben mantenerse, mientras que las marcadas con líneas rojas corresponden a las que deben eliminarse para elevar el nivel de la copa.

La elevación consiste en la eliminación selectiva de las ramas más bajas del tronco para aumentar la altura libre bajo la copa. Es fundamental en entornos urbanos y jardines para permitir el paso de peatones y vehículos, o simplemente para que la luz del sol llegue al césped y plantas que crecen bajo el árbol.

Poda de elevación y reducción de copa

Sin embargo, hay que tener cuidado con las proporciones. Si se eliminan demasiadas ramas bajas de golpe, el árbol puede quedar descompensado (efecto «chupachups»), lo que expone el tronco a quemaduras solares y aumenta la inestabilidad frente al viento.

9. Poda de rejuvenecimiento o restauración

Poda de rejuvenecimiento

La poda de rejuvenecimiento se aplica a árboles adultos o viejos que han estado descuidados, presentan copa muy degradada o han sufrido daños. El objetivo es renovar la estructura del árbol para estimular un nuevo crecimiento vigoroso. Puede implicar cortes significativos: se eliminan ramas muy envejecidas o mal formadas, brotes de origen de heridas antiguas, etc., buscando devolver al árbol una forma armoniosa. Esta técnica debe realizarse con prudencia y generalmente por profesionales, ya que cortar ramas gruesas en ejemplares maduros entraña riesgos de desequilibrio o infecciones. Tras una poda de rejuvenecimiento, el árbol requerirá un seguimiento posterior para manejar los numerosos brotes nuevos que seguramente aparecerán. Solo ciertas especies toleran bien este tipo de poda severa, y se recurre a ella en contadas ocasiones como último recurso para salvar o prolongar la vida de un árbol valioso.

10. Poda de fructificación (árboles frutales)

Poda de fructificación

Los árboles frutales requieren un tipo de poda especial orientada a mejorar la producción de frutos. Cada año (usualmente en la etapa de reposo invernal) se realiza una poda de fructificación donde se reducen las ramas excesivas y se seleccionan las ramas fructíferas. Se eliminan chupones verticales y se aclara el interior de la copa para que la luz penetre, lo cual favorece yemas de flor más vigorosas. Esta poda regula la cantidad de ramas productivas, evitando la sobrecarga de frutos pequeños y logrando menos frutos pero de mayor tamaño y calidad. En frutales de pepita y hueso, por ejemplo, se busca un equilibrio entre madera joven y vieja para garantizar cosechas cada temporada. La poda de fructificación es casi un arte específico de cada especie frutal (manzanos, cítricos, olivos, etc.), y suele complementarse con podas en verde (en verano) de despunte o raleo de frutos si es necesario.

11. Poda en verde y poda en seco

Estas expresiones se refieren al momento en que se realiza la poda en relación al follaje. La poda en verde se efectúa cuando el árbol tiene hojas, es decir, en periodo vegetativo (primavera o verano). Este tipo de poda suele ser ligera, aprovechando que las heridas cicatrizan más rápido con savia circulando activamente. Se usa para retoques de forma, eliminar brotes nuevos no deseados o pequeñas ramas verdes.

Por su parte, la poda en seco se realiza cuando el árbol ha perdido sus hojas (otoño-invierno) o está dormido. La poda en seco permite ver mejor la estructura de ramas y es la indicada para cortes mayores, formación y saneamiento profundo. Ambos tipos son complementarios: por ejemplo, en un frutal se puede hacer la poda principal en seco (invierno) y luego un repaso en verde a mediados de verano para quitar chupones. Es importante conocer las especies «sangrantes» (como arce, nogal, abedul) que prefieren ser podadas justo tras brotar en primavera, ya que en invierno pierden mucha savia; en ellas la poda en verde inmediata post-brotación favorece un cierre más rápido de las heridas.

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Tipos de podas en árboles frutales

En fruticultura la poda de árboles frutales combina varios objetivos: producción, calidad del fruto y equilibrio entre vegetación y cosecha. Se suele trabajar con tres grandes líneas de intervención.​

  1. Poda de formación del frutal: define el vaso, eje central u otra forma de conducción, facilitando entrada de luz y manejo.
  2. Poda de fructificación: renueva ramas productivas, regula carga de fruto y mantiene el equilibrio entre madera nueva y vieja.
  3. Poda de rejuvenecimiento del frutal: reduce progresivamente ramas envejecidas para estimular brotación joven de calidad.​

Lo más adecuado es podar estos árboles tras el periodo de reposo, justo antes del brote primaveral, adaptando la intensidad al vigor y estado de cada ejemplar.

Herramientas necesarias para la poda de árboles

Para realizar una poda correcta es imprescindible contar con las herramientas adecuadas. La elección de la herramienta dependerá del grosor de las ramas a cortar y de la altura del árbol. A continuación, se describen las principales herramientas de poda y su uso recomendado:

Herramienta de podaUso recomendado
Tijeras de podar manuales (de una mano)Para ramas delgadas y brotes pequeños (por lo general, de hasta ~2 cm de grosor). Son ideales para cortes precisos en flores, retoños y ramas jóvenes.
Tijeras de podar de mango largo (tijera de dos manos)Para ramas medianas o de difícil alcance (hasta ~4-5 cm de grosor). Su mango largo proporciona mayor fuerza de corte y permite llegar a ramas algo más altas sin escalera.
Serrucho de poda (serrucho manual)Para ramas gruesas que no caben en las tijeras (a partir de ~5 cm de diámetro). El serrucho de hoja curvada es útil para cortes limpios en ramas mayores.
Podadora de altura (sierra de pértiga o motosierra de asta)Para ramas altas sin tener que trepar. Puede ser manual (serrucho en pértiga) o motorizada. Permite cortar ramas en altura manteniendo los pies en el suelo, aumentando la seguridad.
Motosierra (de mano)Para troncos o ramas muy gruesas y podas drásticas. Requiere experiencia y extremar precauciones; se usa principalmente en trabajos profesionales o de tala.

Además de las herramientas de corte, no hay que olvidar el equipo de protección. Antes de iniciar, es fundamental ponerse guantes de jardinería (para proteger las manos), gafas o pantalla protectora (ante astillas y polvo) y, si se va a trabajar en altura o con ramas grandes, un casco. También se recomienda utilizar calzado antideslizante y, en caso de herramientas ruidosas, protección auditiva. Contar con una escalera estable o plataforma segura es importante para acceder a las ramas altas (nunca se debe improvisar subiéndose en ramas inestables o elementos no seguros).

Tijeras de podar telescópicas y podas en altura ligera

Las tijeras de podar telescópicas permiten cortar ramas situadas a varios metros sin necesidad de subir a la copa, lo que mejora la seguridad y agiliza la poda de mantenimiento. Estos podadores de árboles suelen incorporar sistemas de palanca que aumentan la fuerza de corte y cabezales orientables para acceder a ángulos difíciles.​

Para un uso eficiente conviene ajustar la longitud del mango a cada situación y evitar trabajar directamente bajo la rama que se va a cortar. Además, es recomendable revisar periódicamente el filo y la limpieza de la herramienta, ya que la resina y la suciedad reducen su rendimiento.

Llamar: 648988823

¿Cómo podar un árbol correctamente?

Cómo podar un árbol

Podar un árbol de forma correcta requiere seguir una serie de pasos y buenas prácticas. A continuación se presenta un procedimiento paso a paso para realizar una poda segura y eficaz:

  1. Planificación y evaluación: Antes de cortar nada, inspeccione el árbol y determine su especie, así como si se trata de un ejemplar joven, maduro o viejo. Identifique qué ramas deben podarse y por qué (¿están secas, enfermas, rotas, cruzadas o creciendo hacia donde no deben?). Defina claramente el objetivo de la poda (por ejemplo, reducir altura, eliminar ramas muertas, despejar una fachada, un tejado o tendido eléctrico). Planifique los cortes que va a realizar. Consejo: es útil marcar con una cinta las ramas principales que se eliminarán, para visualizar el resultado antes de cortar.
  2. Preparación del equipo y seguridad: Colóquese el equipo de protección adecuado antes de comenzar. Use guantes resistentes, gafas protectoras y casco si hay riesgo de caída de ramas. Asegúrese de tener las herramientas afiladas y limpias: tijeras, serrucho, escalera, etc., según lo planificado. Coloque la escalera en terreno firme y, de ser posible, cuente con alguien que la sujete mientras trabaja. Nunca inicie la poda sin tener todo listo; una preparación adecuada previene accidentes.
  3. Eliminación de ramas no deseadas: Comience la poda retirando primero las ramas secas, enfermas o rotas, ya que son las más perjudiciales. Después, pode los chupones o brotes verticales improductivos que suelen nacer en tronco o ramas principales. A continuación, elimine las ramas que se cruzan entre sí o rozan, pues esas fricciones causan heridas. Vaya avanzando de abajo hacia arriba y del interior al exterior de la copa, de modo organizado. Recuerde no dejar muñones: haga cada corte al ras del cuello de la rama (la base abultada donde se une al tronco o rama mayor) para facilitar la cicatrización. Un corte limpio a la altura correcta evita la formación de tocones secos que podrían pudrirse con el tiempo. Qué ramas podar en un arbolCómo cortar ramas correctame
  4. Corte correcto en ramas finas: En ramas finas, el corte varía según el objetivo: si se elimina la rama completa, debe realizarse justo por fuera del anillo de inserción o cuello, siguiendo su línea natural sin invadirlo ni dejar muñones; en cambio, si se busca dirigir el crecimiento, el corte se ejecuta unos milímetros por encima de una yema orientada hacia fuera, con una ligera inclinación de unos 45° para protegerla y favorecer el escurrido del agua y una correcta cicatrización.Cómo cortar una rama pequeña
  5. Corte de ramas gruesas correctamente: Si necesita cortar una rama de gran diámetro (más de ~4–5 cm), hágalo en dos o tres pasos para prevenir desgarros. La técnica recomendada es: primero realice un corte desde abajo hacia arriba en la rama, a unos 20 cm del tronco, cortando solo hasta la mitad del grosor. Luego, haga un segundo corte desde arriba unos centímetros más afuera de la rama respecto al primero, hasta que la rama se raje y caiga. De esta forma, si se rasga la corteza, no llegará hasta el tronco sino solo hasta el primer corte inferior. En caso de ramas muy largas, puede ser necesario cortar por tramos, retirando secciones en varias iteraciones. Finalmente, una vez aliviado el peso, haga el corte definitivo al ras del cuello de la rama principal, eliminando el trozo remanente. Este método asegurará un corte limpio y sin desgarros en el tronco. Corte de poda correcto
  6. Poda gradual y equilibrada: Es importante no excederse en la cantidad de follaje removido. Evite cortar más del 20-25% de la copa del árbol en una sola sesión de poda. Quitar demasiadas ramas de golpe debilita gravemente al árbol, pues reduce su capacidad fotosintética y puede provocarle estrés o brotes descontrolados. Si el árbol requiere mucha reducción, es preferible planificarla en fases a lo largo de varios años. Tras realizar los cortes principales, evalúe el resultado general: la copa debe conservar una forma equilibrada, sin huecos grandes ni un lado totalmente despoblado. Corrija recortando suavemente las puntas si alguna zona quedó muy asimétrica.
  7. Revisión final y cuidados posteriores: Al terminar la poda, revise el estado del árbol. Asegúrese de que no queden ramas medio cortadas o astilladas; de ser así, recorte limpiamente esos bordes. No es estrictamente necesario sellar las heridas con pastas cicatrizantes en la mayoría de los casos los árboles activan sus propios mecanismos de curación (compartimentación), pero para cortes muy grandes o en especies propensas a infecciones, podría aplicarse un sellador fungicida según recomendación de un experto.
  8. Finalmente, retire del área todos los restos de ramas podadas que hayan caído, tanto por seguridad como por limpieza. Estos restos pueden triturarse para compostar o usarse como leña si son aprovechables. Tras la poda, vigile el árbol en las semanas siguientes: debería mostrar brotes nuevos sanos en la siguiente estación de crecimiento, signo de que la poda fue exitosa.

Si el árbol supera fácilmente la altura manejable con tijeras de podar telescópicas y escalera estable, o si existen ramas sobre tejados, cables o zonas muy transitadas, lo más recomendable es solicitar la intervención de especialistas en poda de altura. Estos equipos disponen de formación técnica, sistemas de anclaje y aseguramiento, así como seguros y procedimientos específicos que minimizan riesgos.

Consejos de seguridad para la poda de árboles

La poda puede ser una tarea peligrosa si no se toman las debidas precauciones de seguridad. Algunos consejos esenciales para podar con seguridad son los siguientes:

  • Use equipo de protección personal (EPP): Nunca prescinda de los elementos básicos de seguridad. Guantes resistentes para proteger las manos de cortes y espinas, gafas protectoras para evitar lesiones oculares con astillas o polvo, y casco de seguridad especialmente al trabajar con ramas altas o si utiliza herramientas motorizadas. También es aconsejable usar ropa ajustada (evitar prendas holgadas que puedan engancharse) y calzado antideslizante.
  • Revise el área de trabajo: Antes de empezar, asegúrese de que no haya personas, mascotas ni objetos de valor bajo el árbol o en la zona donde puedan caer ramas. Delimite un perímetro de seguridad alrededor del árbol y, de ser posible, pida a alguien que se mantenga alerta en tierra para avisar a terceros que se acerquen inadvertidamente.
  • Precaución con la altura: Si la poda requiere subir a una escalera, verifique que esté en buenas condiciones y bien apoyada en suelo firme. La escalera debe apoyarse preferiblemente en el propio árbol o ser sostenida por un ayudante. Nunca se balancee ni se estire demasiado desde la escalera; si no alcanza una rama con comodidad, descienda y reubique la escalera más cerca o use una herramienta de pértiga. Para ramas muy altas o árboles grandes, no intente trepar sin el equipo y entrenamiento adecuados – en esos casos es mejor contratar a podadores profesionales con arnés y cuerdas.
  • Cuidado con las herramientas eléctricas: Si utiliza motosierras, sierras eléctricas o podadoras de altura motorizadas, siga estrictamente las instrucciones del fabricante. Apague la herramienta (o su motor) cuando no la esté usando activamente. Mantenga ambas manos firmes en la herramienta al cortar y asegúrese de posicionarse de modo que no esté debajo de la rama que va a caer. Nunca corte por encima de su cabeza con una herramienta eléctrica pesada; es preferible usar una podadora de altura para esas situaciones.
  • Evite los días de clima adverso: No pode árboles durante vientos fuertes, lluvia intensa o tormentas eléctricas. Las condiciones resbaladizas o los vientos inesperados pueden hacer que una rama caiga fuera de control o que usted pierda el equilibrio. Elija un día tranquilo, seco y con buena luz para realizar la poda con mayor seguridad.
  • Atención a los cables eléctricos: Nunca pode un árbol que esté cerca de tendidos eléctricos sin las autorizaciones y medidas especiales. Las ramas conductoras o una herramienta pueden causar electrocución si tocan un cable. En áreas urbanas, si las ramas están entremezcladas con líneas eléctricas de la calle, lo correcto es llamar a la compañía eléctrica o a bomberos para que intervengan, ya que cuentan con personal capacitado para esas situaciones de alto riesgo.

En general, si en el proceso de poda se siente inseguro ante alguna situación (ya sea por la altura, el tamaño de una rama o el manejo de cierta herramienta), detenga el trabajo. No vale la pena arriesgar la integridad física; en esos casos, recurra a un profesional en poda de altura. La seguridad siempre debe ser la prioridad número uno durante la poda de árboles.

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5 errores más comunes al podar árboles

Incluso con buena intención, es fácil cometer errores al podar que pueden dañar al árbol o comprometer su salud a largo plazo. A continuación se enumeran algunos de los fallos más comunes que se deben evitar:

  1. Podar en la época equivocada: Un error frecuente es realizar podas drásticas en la estación menos adecuada. Por ejemplo, podar fuertemente en primavera (cuando el árbol está brotando) o a finales de verano puede debilitarlo gravemente, ya que interrumpe su ciclo natural de almacenamiento de nutrientes. También es un error podar en días de mucho frío con heladas, ya que las heridas pueden congelarse y no sanar bien. La solución es siempre planificar la poda en la época recomendada para cada especie, generalmente en invierno o comienzos de primavera.
  2. Poda drástica (despunte y desmoche): Retirar más hojas y ramas de las debidas de una sola vez es muy perjudicial. Cada rama con hojas es fuente de alimento (a través de la fotosíntesis) para el árbol; si eliminamos muchas de golpe, el árbol sufre una pérdida de vigor y puede entrar en estado de shock. Dentro de estas malas prácticas se incluyen el despunte y el desmoche. El despunte consiste en cortar grandes ramas ascendentes entre nudos con la intención de reducir la altura del árbol, mientras que el desmoche implica seccionar indiscriminadamente la copa o ramas laterales entre nudos para disminuir el ancho o el tamaño general de la copa. Este tipo de «mutilación» provoca pudriciones, brotes débiles y reduce drásticamente la vida del árbol. Poda de despunte y desmoche
  3. Hacer cortes incorrectos o descuidados: La técnica de corte es clave en la poda. Un error típico es dejar tocones o trozos de rama demasiado largos (no cortar al ras del tronco o rama madre). Esos muñones de rama quedan como madera muerta que no cicatriza bien y pueden convertirse en puerta de entrada de enfermedades. El caso opuesto también es dañino: cortar demasiado cerca del tronco (cortando el cuello de la rama) crea una herida grande que tarda más en cerrar y debilita la zona de unión. Otro fallo es desgarrar la corteza al cortar ramas pesadas de un tirón; por eso se recomienda la técnica de corte en dos tiempos explicada antes, para evitar desgarros. Igualmente, usar herramientas sin filo produce cortes aplastados o irregulares que sanan peor. La solución es aprender la técnica apropiada: cortes limpios, en el lugar correcto y con herramientas bien afiladas.
  4. No desinfectar las herramientas entre cortes: Aunque no siempre se menciona, en árboles susceptibles a enfermedades es importante limpiar las cuchillas al pasar de un árbol a otro, o de una rama enferma a partes sanas. Si se poda una rama enferma (por hongos, bacterias, virus) y luego con la misma sierra se corta otra rama sana, es posible transmitir la infección. Un error común es ignorar esta precaución. Lo recomendable es limpiar las hojas de corte con alcohol o lejía diluida periódicamente, especialmente al podar especies sensibles o tras cortar partes claramente enfermas.
  5. Intentar hacer uno mismo podas peligrosas: Por último, un error que trasciende lo técnico es sobrestimar las propias capacidades. Podar árboles muy altos, muy grandes o en áreas comprometidas (cerca de tejados, vallas, cables) sin la experiencia necesaria suele resultar en accidentes o en daños serios al árbol (cortes mal hechos, caídas de ramas en sitios indeseados, etc.). Es importante reconocer los límites: hay labores de poda que deben ser realizadas por profesionales equipados y capacitados. No pedir ayuda por ahorrar dinero o tiempo puede salir mucho peor si ocurre un accidente o se arruina un árbol valioso.

Evitar estos errores comunes hará que la poda resulte beneficiosa y no perjudicial. Siempre es preferible invertir tiempo en informarse y planificar la poda adecuadamente, o en consultar a un experto ante cualquier duda, en lugar de improvisar cortes que luego no tengan remedio.

Chupones en árboles: qué son y cómo gestionarlos

Los chupones son brotes muy vigorosos que suelen aparecer tras podas drásticas o desmoches, creciendo de forma vertical y rápida. Aunque aportan follaje, su inserción suele ser superficial y generan puntos débiles, especialmente en la parte alta de la copa.​

La gestión adecuada pasa por seleccionar algunos brotes bien ubicados para reconducir la estructura y eliminar el resto de manera gradual. Para reducir la aparición masiva de chupones es preferible evitar podas drásticas y trabajar con reducciones moderadas repartidas en varios años.

Apeo de árboles y podas extremas: cuándo evitarlas

El apeo o tala de un árbol solo debería contemplarse cuando exista un riesgo claro para personas o bienes, o cuando no haya alternativa viable de conservación. En muchos casos, una poda de reducción bien planteada o una poda de seguridad pueden mitigar el riesgo sin llegar a talar el ejemplar.

Las podas extremas tipo desmoche o “despunte” radical de la copa suelen provocar debilidad estructural, entrada de pudriciones y un rebrote desordenado. Estas intervenciones se desaconsejan salvo en situaciones muy concretas y siempre con criterio técnico claro.

Normativa de poda de árboles en Madrid

Solicitud poda de árboles Madrid

En Madrid, la poda de árboles situados en espacios privados está sujeta a la normativa de arbolado urbano, que exige presentar una comunicación previa antes de realizar los trabajos, incluso cuando se trate de una poda de mantenimiento en una vivienda o comunidad.

Esta comunicación previa se tramita mediante el formulario oficial del Ayuntamiento, indicando datos del propietario, ubicación del árbol, tipo de poda y fechas previstas, y una vez presentada no es necesario esperar respuesta ni obtener una licencia específica para poder empezar, salvo en casos especiales como árboles singulares, podas drásticas o ocupación relevante de la vía pública.

En este artículo se explica paso a paso cómo hacer el trámite, qué documentos adjuntar y qué excepciones hay según la normativa vigente en Madrid:  https://talandopodadearboles.madrid/solicitud-poda-arboles-madrid/.

¿Por qué elegir a podadores profesionales?

Empresas especializadas como TALANDO, con experiencia en poda en altura y arbolado urbano en Madrid, ofrecen evaluaciones previas, planificación técnica de cada intervención, gestión completa de los restos y asesoramiento sobre permisos y comunicaciones previas, facilitando al cliente un servicio integral y ajustado a la normativa vigente. Por eso se recomienda solicitar un presupuesto personalizado cuando se trate de árboles de gran porte, podas complejas o cuando exista cualquier duda sobre la seguridad o la legalidad de la actuación.

👉Para obtener tu presupuesto personalizado: Envíenos la información que tenga y, si es posible, adjunte fotos o vídeos del estado y del acceso. Indíquenos: número y especie, altura aproximada, si el acceso es para trepa o maquinaria, tipo de espacio (jardín, comunidad, vía pública) y tus datos de contacto. En un máximo de 24 h recibirás un presupuesto personalizado y sin compromiso.

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Preguntas frecuentes sobre poda de árboles

¿Cada cuánto tiempo hay que podar un árbol?

La frecuencia depende de la especie, edad, ubicación y tipo de poda; algunos árboles apenas requieren intervenciones cada muchos años, mientras otros necesitan revisiones más frecuentes. Lo más recomendable es establecer un plan de mantenimiento del arbolado, con inspecciones periódicas para detectar a tiempo ramas peligrosas o defectos estructurales.

¿Es mejor podar por la mañana o por la tarde?

Resulta preferible podar a primeras horas del día o a última hora de la tarde, evitando el sol fuerte del mediodía en climas calurosos. De ese modo se reduce la desecación de las heridas y se trabaja en condiciones más seguras y confortables.

¿Qué ocurre si no se poda nunca un árbol?

No todos los árboles requieren poda constante, pero la ausencia total de poda puede acarrear problemas a largo plazo. Si nunca se poda, es probable que el árbol desarrolle ramas cruzadas, chupones verticales y ramas muertas que permanecen en la copa. Esto puede derivar en una estructura débil o desequilibrada, con riesgo de rotura espontánea de ramas viejas. En árboles frutales, la falta de poda suele traducirse en frutos más pequeños y numerosos, agotando al árbol

¿Cuánto cuesta la poda de un árbol?

El precio de un servicio de poda de árboles varía ampliamente en función de varios factores. Influye el tamaño y altura del árbol (no es lo mismo podar un naranjo pequeño que un roble de 20 metros), la cantidad de ramas a remover, la dificultad de acceso (por ejemplo, si está cerca de cables o sobre una casa), si se necesita maquinaria especial (plataformas elevadoras, camiones cesta), la ubicación geográfica y la empresa que se contrate. Por dar un rango general, podar un árbol ornamental de mediano porte podría costar entre 100 y 300 euros, mientras que podas en árboles muy altos o complejos pueden superar los 500 euros.

👉 En este post explicamos con más detalles «el precio de podar árboles«.

¿Es necesario aplicar sellador o pintura en las heridas de poda?

En la mayoría de los casos no es indispensable aplicar pastas selladoras o pinturas cicatrizantes en los cortes de poda. Los árboles tienen mecanismos naturales para cicatrizar y aislar sus heridas (proceso conocido como compartimentación). Si los cortes se hicieron correctamente (limpios, al ras del cuello de la rama), el árbol generará un callo protector que cubrirá la herida con el tiempo. De hecho, un corte que sane al aire libre suele secarse y cerrar mejor que uno cubierto inapropiadamente.

¿Cuál es la diferencia entre podar y cortar?

Cortar un árbol” se asocia al apeo o tala, es decir, a la eliminación total o parcial del tronco por motivos de seguridad, obra o sustitución del ejemplar. La poda de arbolado, en cambio, busca conservar el árbol, ajustando su volumen, altura o estructura sin comprometer su estabilidad futura.

En una poda de mantenimiento las ramas se eliminan siguiendo el anillo de inserción, respetando la corteza y favoreciendo la cicatrización natural. En un corte de apeo, la prioridad es la seguridad de la operación, utilizándose técnicas de seccionado y descenso controlado de trozas con material específico de trabajos en altura.

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Soy Arsen Grymalyuk, fundador y responsable técnico de TALANDO, empresa especializada en poda de árboles en Madrid, tala controlada, mantenimiento de jardines, desbroces, instalación de césped y sistemas de riego. Llevo más de 12 años trabajando en arboricultura y jardinería. Pasé tiempo en empresas como Branco Bajalica, donde adquirí una sólida base técnica y práctica. Me especializo en podar árboles muy altos y superviso trabajos de jardinería de todo tipo para comunidades, particulares, empresas y ayuntamientos. En TALANDO contamos con la certificación de European Tree Worker (ETW) y también somos parte de la Asociación Española de Arboricultura. Usamos EPIs con el marcado CE. Cumplimos los protocolos de seguridad en todos los trabajos. Prestamos especial atención a la seguridad en las podas en altura y en las talas controladas. Contáctame llamando al 648 988 823.

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